Laguna "La Encantada" de Chilca
Entre las ramas repletas de verdor, se filtran algunos rayos de sol, amanece, las flores multiplican sus colores en el agua, me sumerjo una y otra vez en "La Encantada", hermosa laguna surgida en medio del arenal, como un milagro, rebosante de plantas y pájaros, es el oasis donde vamos todos los días , disfrutamos de su tibieza y de la belleza que la rodea sin sentir el paso del tiempo, cuando escuchamos a Papá Víctor: Negra, (mi mamá) César, Gloria, Bita Maya….-Bita Maya, solo él me llama así- (Helwita María, quería decir yo, cuando apenas aprendía a hablar) me llena de tanta ternura recordarlo; viene a llevarnos a almorzar, es domingo y no faltará a la mesa una ensalada de yuyos con pescado frito, recibido alborozadamente por todos.
Don Víctor Fuentes Soriano
Para comenzar por el principio, contaré que mi abuelito ha alquilado una pequeña casita cerca a las lagunas, imán del viaje, que durará un mes completo, casi no podemos creerlo, estamos emocionadísimos. Hemos estado anteriormente algunos domingos en Chilca, pero ahora serán muchos, muchísimos días, sin duda inolvidables.
No pudimos dormir bien la víspera y sin embargo, tempranísimo ya estábamos conversando en susurro para que no nos escuche mi mamá, y ella se hace la dormida para que nosotros disfrutemos del supuesto engaño. Tomamos el desayuno y bien peinados y mejor compuestos estábamos, cuando llegaron mis tías Consuel, Raquel y Enma; Papá Víctor y Gloria a recogernos. Llegamos, estábamos tan contentos, pero había que ver el brillo de felicidad en los ojos de mi madre; las mejillas sonrosadas por la alegría de mi tía Consuel y la húmeda mirada de mi abuelito, para comprender lo importante de este paseo para este bullangero grupo de niños.
César, Gloria, Graciela
Los días son maravillosamente rutinarios, está oscuro todavía cuando tomamos el desayuno apresuradamente para ir a "La Encantada", donde gozamos de los primeros rayos de sol; al mediodía almorzamos lo que prepara tía Enma( que siempre pone en mi plato alguna yapa), quien no es precisamente una discípula de Gastón Acurio, pero igual dejamos los platos vacíos, aunque reconozco todos extrañamos la sazón de mi mamá; Papá Víctor quería que mi mamá esta vez, no se ocupe de la cocina y disfrute de unas bien merecidas vacaciones.
Laguna "Mellicera"
Después del almuerzo, descansamos lo más brevemente posible y nos encaminamos a "La Mellicera", que no está rodeada de vegetación pero es más grande, lo que nos permite jugar con más libertad. Luego del lonche, alrededor de las cinco vamos a "La Milagrosa", que es inmensa, la más grande de todas, hacemos competencias de natación y de carreras- que son sumamente difíciles por la tierra lodosa del fondo y por la densidad del agua, estamos allí hasta que oscurece, divirtiéndonos muchísimo.
La única variación que nos permitimos en nuestro disfrute diario, es intercambiar el orden de las lagunas grandes, porque "La Encantada" tiene asegurado su turno, siempre inaugura nuestro día ya que es más bella cuando despunta el sol.
Iglesia de Chilca
El domingo lo esperamos con mucha ansiedad, porque llega con nuestros queridísimos: tía Consuel y Papá Víctor, ellos siempre nos sorprenden con alguna novedad: por ejemplo una caminata por los alrededores del pueblo, mientras nos cuentan de los continuos avistamientos de ovnis y mi abuelito aprovecha para pedirnos que opinemos al respecto, y así, el regreso se hace más corto, terminando con unos dulces helados.
Punta "Yaya"
Otro domingo hacemos un paseo a la playa “Punta Yaya” que es la más cercana, debemos remontar una alta loma para llegar, lo que implica una diversión agregada. La playa es amplia y el mar calmo, muy apropiado para entrar hasta pasar el rompiente; Gloria, César y yo retozamos a gusto con mi mamá, tía Consuel y Papá Víctor que son excelentes nadadores, después salimos ayudados con la fuerza de las olas a jugar en la orilla con tía Raquel, Nania y Guillermo que no se cansan de hacer construcciones de arena húmeda.
Aplicación del barro
A mi abuelito Víctor le gusta mucho ir a la "Laguna Grande", cruzar, y en la otra orilla se embadurna todo el cuerpo con el negro y brillante lodo del fondo, se recuesta al sol hasta secarse por completo y finalmente se sumerge y nada suavemente hacia nosotros, saliendo completamente limpio.
Bita, Graciela y Guillermo
Muchas veces, en estos años he vuelto a Chilca, a sus lagunas, el pueblo ha crecido y se ha modernizado, está bonito; pero el pequeño pueblito de mis recuerdos es más acogedor, más íntimo; la casita ya no existe, en su lugar hay una nueva, más moderna; pero no importa, a la pequeñita, a la antigua no la podrán tumbar de mi memoria porque está allí, llena de mis bellos recuerdos ...
Helwa Calvo Soriano
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El largo recorrido hacia la playa atravesando un cerro se hacía corto caminando al lado de mi Papá, Don Víctor Fuentes Soriano, padre y abuelo a la vez ... un doble regalo de la vida... El descenso era muy rápido entre gritos de gran júbilo por llegar al mar desierto , solo para nosotros ...
Recuerdo el olor fétido del barro de las lagunas de Chilca aplicado en la cara, pero es para mi mas ingrato el olor y el sabor de unos amargos frejoles Castilla sazonados con un rancio aceite de lámpara, como menú de almuerzo y comida, de lunes a sábado, todo el mes...Los domingos eran otra cosa ante la presencia de Don Víctor...
Dr Guillermo Calvo Soriano


















